Una nueva vuelta al sol
- Karina Sarmiento Torres

- 27 ago 2020
- 4 Min. de lectura
Siempre he disfrutado cumplir años. En la infancia, los besos y los regalos al despertar, el pastel en la merienda y la fiesta con mis amigas estaban garantizados. Luego cuando viví sola, ya no tenía ni pastel ni regalo seguro, pero el regalarme un día espacial se volvió una costumbre. Con mi hija repetí el ritual de la celebración en su cumpleaños desde su primer año. Eventualmente mi hija continuó con los pasteles y yo con la preparación de una comida para celebrar con lxs amigxs que estuvieran. Si bien no recuerdo todos en detalle, tengo la certeza de que algo especial habré hecho porque dejar pasar el día de mi nacimiento sin una celebración, por más pequeña o íntima que sea, me resulta inadmisible.

Es así como no puedo dejar pasar este 27 de agosto en el blog, sin decirles que es mi cumpleaños y que me siento muy feliz por este recorrido hermoso hasta llegar a los cincuenta. Soy una persona optimista y una ventaja de las personas como yo es que intentamos guardar solo las cosas lindas en la memoria. Ser optimista no te libra de malos ratos, pero cuando no podemos sanar algo terrible, o no podemos dormir o nos crecen jorobas o se nos atasca un nudo en la garganta, entonces es mejor buscar una solución porque vivir sin dormir, o con jorobas o nudos puede llevarnos a más complicaciones. Y la solución empieza por ser optimista. Llego a los cincuenta durmiendo bien, libre de jorobas, con pocos nudos por desatar y con más herramientas para no crear nuevas jorobas o nuevos nudos o al menos soy optimista de que así será. Al parecer este optimismo es como el cuento de nunca acabar, pues siempre llego a un lugar donde debo volver a empezar y ser creativa y buscar soluciones para avanzar.
Llegar a los cincuenta se siente bien. Ha sido como andar en una montaña rusa, con momentos alegres e intensos con mucha adrenalina. Debo decir que lo he recorrido sin miedo, aunque quizá hubiera sido mejor tenerlo pues el mundo patriarcal es muy duro con las mujeres. No es que no lo sea para los hombres que se dan cuenta de sus privilegios y entienden cómo la violencia también los sacude e impacta, pero, no es casualidad que aproximadamente 1 de cada 3 (35%) de las mujeres en todo el mundo han experimentado violencia física y / o sexual o que hoy sean niñas y mujeres adultas el 72% de las víctimas de trata (y hay muchas más evidencias). Si eres mujer lo raro es que no te haya pasado nunca nada.
Lo cierto es que más allá de los sacudones que he recibido del patriarcado, aquí estoy. He tenido el privilegio de guiar y acompañar a mi hija en un camino de permanente aprendizaje. Me ha acompañado el amor de mi papá y mamá, de mi hermana y mi hermano y mis sobrinos, sobrina, y el resto de la prole. Así mismo, tengo una familia materna y paterna presente y cariñosa. En estos cincuenta años he tenido la dicha de vivir en ocho paises y haber conocido muchos más. He disfrutado mis trabajos y he logrado en ellos hacer ese cambio social que tanto me importa. He conocido a gente admirable que se ha convertido en mis carnales y también se ha convertido en mi familia - sobre todo, muchas, muchas mujeres poderosas que son hoy mis hermanas -. Gocé mi pasión por la danza y el teatro y aún hoy continúo incorporando ese lenguaje creativo donde me encuentre. También he tenido la fortuna de tener la compañía de muchas mascotas. Los cincuenta entonces cuentan como un premio acumulado de la lotería, no estaría bien solo considerar el periodo entre 2019-2020, ¿o estoy haciendo trampa? Trampa o no, quiero mirarlo como un acumulado porque pienso que ahora me toca cambiar la montaña rusa por un viaje en velero y seguir viviendo con una intensidad similar, pero sintiendo el viento en mi cara y el agua del mar golpeando mi piel, gozando más que nunca, escuchando claramente los sonidos, las palabras. Intensidad sin prisa. Intensidad y calma. Intensidad y silencio. Intensidad y goce.
La celebración de mis cincuenta comenzó hace un par de semanas en Portoviejo. Primero mis amigas de infancia, adolescencia, juventud, madurez – Shamya y Conchita - me regalaron un hermoso día que comenzó con dos horas de intenso ejercicio en la mañana y en la tarde, una hermosa sorpresa para celebrar (respetando los límites que impone la pandemia). Después tuvimos una celebración anticipada con mis papás – ¡qué fortuna pasar con ellos este cumpleaños! -. También tuve una celebración anticipada más con el Colectivo por la Paz.
Hoy 27 de agosto es el día en que podré pedir mis deseos de cumpleaños. El portal de la energía del deseo estará allí abierto para escucharme y yo he tomado mi tiempo para prepararme. ¿Qué desear para el aquí y ahora o para el tiempo que viene? Me he desprendido ya de casi todo - o eso creo – entonces ¿Qué podría desear? Y, sin embargo, aquí está mi lista de diez deseos. Debido a mi optimismo y dado que los cincuenta los cuento como acumulado, me parece que también me puedo permitir 10 deseos de cumpleaños. Preparé mi lista hace 10 días y los he repetido en voz alta – sin testigos – 3 veces cada día hasta hoy. Ya les contaré en los próximos años si mi fórmula funciona (yo digo que por si las dudas también deberían hacerlo si están por cumplir cincuenta). Los deseos no se cuentan, pero ya saben que son diez. Aquí estoy lista para una nueva vuelta al sol.







Amiga linda, ya es tu cumpleaños, que alegría que estes en tu casa , en tu tierra y con tus padres, que regalo tan grande te ha dado la vida, te lo mereces... waw amiga , llegaste al año dorado, que se cumplan tus 10 deseos guardados y muchos mas, recuerda que esta pendiente el abrazo y la celebración. Dios te bendiga y cuide por siempre.