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El secreto de Puca ¡shhh!

  • Foto del escritor: Karina Sarmiento Torres
    Karina Sarmiento Torres
  • 2 jul 2020
  • 3 Min. de lectura

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Desde hace nueve años Kiki y Puca llegaron a la familia. Kiki por el azar y Puca por una decisión planificada: ambos son nuestros perros. Puca era tan pequeña de edad y tamaño que cuando llegó teníamos que darle su comida en un biberón. Esta etapa duró poco pues rápidamente ella se impuso y nos dejó claro que sería la líder de nuestra manada. Al poco tiempo, también nos dimos cuenta de su increíble secreto: ella puede hablar. Aprendió rápidamente no solo español, pero además aprende con facilidad otros idiomas, como el inglés y el francés. Su hermano Kiki no comparte esa habilidad, pero ella aprendió a contarnos también lo que Kiki nos quiere decir, ella quiere mucho a su hermano y jamás nos deja sin saber lo que él opina.


Puca habla de todo y cuando comienza a contarte algo, no puede parar. Hay que tener cuidado pues a veces exagera un poco. Un poco bastante, a decir verdad. Le hubiese gustado ir al colegio con mi hija y, sobre todo, estar en los chats de sus amigas, pues siempre tiene una opinión sobre los gustos de su madre (mi hija). A su abuela, que soy yo, le gusta criticarla. Lo mejor es cuando se ríe porque tiene una risa contagiosa. Lo que sí no le sale es cantar. Siempre trata de componer canciones para su madre que riman muy bien, pero el canto a ella no le va. Le gustaría hacerlo, porque su mamá canta hermoso. Me ha dicho cómo le encantaría hacer un video con ella cantando, pero bueno no todo es posible. Yo trato de no ser tan franca sobre sus habilidades para el canto, pues a veces como todos sabemos, las mentiras piadosas tienen su importancia y su razón. A mi hija sin embargo le gusta decir las cosas sin rodeos, mejor una verdad dolorosa que vivir engañadas.

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Hace un par de años, Puca amenazó con dejar de hablar. Al parecer con los años su habilidad disminuye, desde hace varios meses habla poco, casi nunca. Pero trato de motivarla para que no deje de hacerlo, pronto veremos a su madre y podrá contarle todo lo que ha pasado desde que no la ve. El viaje de reencuentro con su madre la motiva y así un día la encontré leyendo sobre la historia de Francia. Me comentó que no quiere quedarse sin tema de conversación cuando vivamos allá. La verdad, de eso no tiene que preocuparse, pues ella hace tema de todo, como les dije. Estoy segura de que en Francia tendrá bastante temas de conversación. Ya imagino lo que dirá de la sección de alimentos, golosinas, juguetes para perros. Puca no le gusta el consumo, eso dice, pero en realidad podría ser una compradora compulsiva. ¡Uy! Perdón, creo que ahora soy yo quien está exagerando.

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En estos días de confinamiento, Puca me acompaña a todas partes. En realidad, justo antes del confinamiento, ya me acompañaba a todas partes. Por esas cosas de la vida, terminamos viviendo solo las dos. Así que nos las ingeniamos para que viniera conmigo todos los días al trabajo, mis clases de yoga y para que entrara camuflada a restaurantes y tiendas. Desde que el aislamiento obligatorio llegó - tal vez por tantos mensajes de que las personas de más edad están en mayor riesgo, y yo soy su abuela - no me deja sola ni un segundo, excepto cuando es su hora de tomar el sol. Puca es muy estricta con el cuidado de su salud: comidas a la hora, suficiente vitamina D, ejercicio. Cuerpo sano, mente sana: repite.


Me ha dado su consentimiento para escribir este texto, pero, les pide que ahora que lo saben no lo cuenten o solo lo cuenten si saben de otro caso como el de ella. No le gustaría convertirse en una perrita fenómeno, sin embargo, ella muy en el fondo tiene la certeza que no es la única perrita con esa habilidad. Tal vez, me autorizó a contarlo, porque espera conocer más perras como ella y poder compartir sus historias y su vida secreta. La verdad sería genial si Puca pudiera liderar el movimiento que tanto quiere para asegurar que los animales sean tratados con amor y defender sus derechos con su propia voz. Pero, lo más importante es que Puca no pierda nunca su capacidad de hablar y su picardía, que tanto hacía y hace reír a mi hija.


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